“El club es de los socios” es el slogan que abrazó a quienes, desde hace al menos una década, luchan por un Club Atlético Colón plural, popular y participativo. Es, también, la frase que sintetiza una gesta que llevó a la condena social (y, se espera, judicial) del expresidente Germán Lerche, y que sigue levantando la bandera de la transparencia y de la gestión colectiva frente a la actual comisión directiva liderada por José Vignatti.

“Lerche generó un vaciamiento y expulsó a les socies de la participación social y espacial del territorio”, cuenta Ximena Vlasatik, integrante de la agrupación Gloriosa Hinchada Sabalera (GHS).

Esta organización integra el Frente 23 de Octubre, un espacio que reivindica la fecha en la que la familia sabalera tomó la sede del club para recordar que una dirigencia debe estar al servicio de su pueblo.

Para Ximena, la participación social viene siendo “fundamental para el resurgimiento de un nuevo club”.

—¿Qué sucedió el 23 de octubre de 2013 y cómo lo viviste?

—Fue el día en que decidimos cerrar las corruptas gestiones que venía aplicando el lerchismo en el Club Atlético Colón.

Tras la progresiva decadencia institucional del club, les hinchas y socies nos vimos obligades a buscar, generar y provocar encuentros para construir soluciones conjuntas. En el marco de las peñas sabaleras, con la excusa de juntarnos a cenar, hablábamos de lo que pasaba en el mundo Colón. Fueron varios meses de organización colectiva donde gestamos la revolución.

Al poco tiempo, la ciudad de Santa Fe ya contaba con más de 15 peñas sabaleras activas que se reunían en clubes de barrios que gentilmente nos fueron abriendo sus puertas.

Fue un movimiento que generó un profundo análisis interno sobre la responsabilidad de tomar las riendas y de redireccionar la conducción política de ese momento. Agrupades bajo la consigna “El club es de los socios”, decidimos hacernos cargo de la situación.

Por eso pienso que las organizaciones son movimientos que fijan objetivos claros, como el de irrumpir en la vida política, social e institucional de un club para transformarlo por completo.

Y si bien es cierto que, en principio, el único objetivo de las peñas fue el de generar encuentros “sociales”, la participación activa y la articulación colectiva fue inevitable, provocando el surgimiento de un movimiento social, cultural y político que determinó los nuevos destinos del club.

—¿Qué rol ocupó el/la/le hincha?

—Tuvo un rol fundamental desde fines del 2013. La crisis institucional del club llevó a que les socies comiencen a abrir espacios donde pensar objetivos de carácter social. Luego, estos encuentros se agruparon bajo el marco institucional de las peñas sabaleras, permitiendo el ingreso del hincha a la vida política de Colón.

Las peñas, las agrupaciones y las filiales le dieron un giro substancial al área social y política del club. Promovieron debates constructivos que nos permitieron ver dónde estábamos parados y hacia a dónde queremos ir como formadores de nuevas ideas que construyan la escuela de dirigente que pretendemos alcanzar.

Por eso consideramos que, a partir del 2013, se abrieron diversos espacios mancomunados que permitieron la participación masiva y la colaboración. Un claro ejemplo fueron las campañas societarias, en donde la participación popular logró reunir 25.000 socios activos en el 2014, en un contexto en el que Colón estaba a punto de irse a la segunda categoría.

—¿Que cambió?

—La salida de Germán Lerche y la renuncia de toda su comisión directiva derivaron en elecciones anticipadas. Eso incentivó a les socies, al punto de haber alcanzado la máxima participación activa de un proceso eleccionario en la historia del club.

Fue uno de los cambios más radicales que pude percibir: la responsabilidad social y política que adoptó el/la/le asociade a la hora de tomar decisiones sobre los destinos de su club.

También provocó una apertura sobre el concepto de “lo social”, permitiéndonos una cooperación real y efectiva entre las organizaciones para la reconstrucción cultural.

Tomamos los espacios físicos de nuestra institución. Durante el 2014 se realizaron muchas actividades a beneficio en el club: Día del Hincha en el Roque Otrino, Día del Niño en el playón, Chopp Bingo, Tallarineada en el SUM, entre otras.

—¿Qué engloba la consigna “El club es de los socios”?

—“El club es de los socios” fue la bandera que levantamos en el momento en que debíamos tener mayor motivación. Era nuestro grito de guerra. Cada vez que decíamos la frase, recordábamos que la lucha y la resistencia debían ser nuestros pilares contra todo lo que deseábamos romper. Era el lema contra un gobierno corrupto al que debíamos ponerle punto final.

Pero hoy el club redujo su masa de socies. Si bien la cuota es baja en comparación con otros clubes de la Argentina, Colón no viene ofreciendo más que el acceso a dos partidos de fútbol profesional (masculino) por mes.

Colón no es actualmente un club social. Carece de una vida social y deportiva amateur. No ofrece actividades deportivas a sus asociades, y tampoco espacios físicos que puedan ser utilizados.

Es algo que debiéramos atender para comenzar a enfocarnos en la problemática y empezar a pensar posibles soluciones.

—¿Como ves al club hoy?

Sigo viendo políticas conservadoras de la vieja escuela “grondonista”, en donde a los clubes se los maneja como a una empresa. Para ese tipo de políticas, abrirle las puertas a el/la/le socie es una pérdida absoluta.

En los últimos meses se perdió todo: el básquet se dejó de prácticar, el fútbol femenino no tiene espacio ni herramientas para realizar sus entrenamientos, el vóley y el hockey se subvencionan individualmente y gracias a la labor de sus jugadoras, jugadores y familiares. Tampoco se habilitan espacios físicos para reunirse dentro de las instalaciones.

Mi forma de pensar la institucionalidad del club Colon está en la vereda de enfrente a todo lo que nos vienen ofreciendo en los últimos 20 años. Pienso que la masa societaria es el mayor recurso que tienen los clubes, porque son quienes los hacen entidades productoras de contenidos culturales, sociales y políticos. El/la/le socie es un factor social-simbólico necesario para fomentar el sentido de pertenencia.

Por eso es necesario contemplar la participación activa de quienes desean incorporarse a la organización. Deben ser espacios libres y abiertos, que promuevan el área socio-cultural de las instituciones.

Fuente: Infocomunidad

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