Santiago Grassi es, junto a Delfina Pignatiello y Julia Sebastián, uno de los tres nadadores argentinos que ya está tiene la marca necesaria (en los 100 mariposa) para estar presente en los Juegos Olímpicos de Tokio, que se postergaron para el año que viene debido a la pandemia de coronavirus.

Grassi vive en Auburn, Alabama, Estados Unidos, y el sábado pasado tuvo la oportunidad de volver a hacer lo que más le gusta, algo que estaba esperando desde hace más de dos meses: nadar.

“Abrieron una pileta en la ciudad, que no conocía, una pileta descubierta muy linda”, relata el argentino en diálogo con tycsports.com y destaca: “Por suerte se va a acomodando todo, volver al agua es una diferencia increíble”.